El novenario ha de ser un instrumento valioso para ayudar a los fieles a encontrarse con Cristo vivo en la Eucaristía. La piedad popular tiene este gran objetivo (cf. SC 13). Por eso hemos de cuidar el modo en que se realiza. Es muy oportuno situarlo antes de la celebración de la santa Misa, como preparación a la misma. Su lugar no es dentro de esta, sea al inicio o al final.

Al hilo del Plan pastoral de nuestra Archidiócesis, proponemos, como eje y reflexión de cada día, la riqueza que alberga la institución familiar en sus miembros: embarazadas, madres, padres, abuelos, novios, viudos, niños, migrantes y matrimonios. Deteniéndonos en cada uno de ellos, tendremos ocasión de agradecer a Dios el don de sus vidas.

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