Hacía mucho tiempo que no iba al cine, y hoy he conseguido tener un ratito para escaparme a ver una película que me habían aconsejado.

Desde el punto de vista TÉCNICO, Wildwood presenta elementos muy interesantes. Su propuesta de animación, su ambientación y su cuidado estético merecen un reconocimiento.

Además, la historia contiene algunos VALORES POSITIVOS que conviene señalar: la defensa de la familia, la transformación de un personaje inicialmente cobarde en alguien capaz de afrontar sus miedos y convertirse en héroe, y la importancia de proteger la naturaleza.

Sin embargo, estos aspectos positivos quedan ensombrecidos por el contenido general de la película.

Wildwood es una producción OSCURA, con una trama bastante compleja y un universo fantástico que se adentra en terrenos especialmente delicados. Aunque su apariencia pueda hacer pensar que estamos ante una película infantil, NO LO ES. Su ambientación, sus personajes y, sobre todo, los planteamientos morales y espirituales que presenta hacen que no resulte adecuada para los niños.

Desde una perspectiva cristiana, preocupa especialmente el tratamiento de la MAGIA. La película introduce elementos de magia negra y llega a hacer referencias explícitas a signos satánicos. Lo más problemático no es únicamente que aparezcan estos elementos, sino el planteamiento moral que los acompaña: los padres de la protagonista llegan a establecer una especie de pacto con esas fuerzas para conseguir aquello que desean. De este modo, se transmite una idea muy peligrosa: que EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS y que cualquier recurso, incluso recurrir a fuerzas oscuras, puede ser válido para alcanzar lo que uno busca.

También resulta llamativo el tratamiento de la ESPIRITUALIDAD. La única referencia que podría identificarse con una dimensión religiosa aparece vinculada a una especie de secta panteísta que adora un árbol, al que considera el centro de la vida y de la naturaleza. Una concepción que recuerda mucho al universo espiritual de Avatar, acompañada de prácticas de meditación de inspiración budista. Estamos, por tanto, ante una visión espiritual completamente alejada de la concepción cristiana de Dios, de la creación y de la relación del hombre con el Creador.

A esto se suma un planteamiento cultural e ideológico muy marcado, con elementos propios de la sensibilidad WOKE actual, que aparecen integrados en el universo narrativo de la película.

Otro aspecto especialmente preocupante es la VIOLENCIA de algunas escenas, que resulta muy intensa para una película que, por su formato y apariencia, podría atraer al público infantil. Hay momentos de gran crudeza, enfrentamientos, situaciones de

peligro y secuencias visualmente perturbadoras que pueden resultar impactantes para los más pequeños. No se trata simplemente de aventuras o de los habituales conflictos de una película de animación, sino de escenas con una violencia difícilmente justificable en un producto que puede confundirse con entretenimiento para niños. En el comienzo de la película aparece el suicidio de un “niño”, una escena muy desagradable.

No basta con que una película tenga una animación atractiva, personajes entrañables o algunos mensajes positivos para considerarla apropiada para los niños. También debemos preguntarnos qué VISIÓN DEL MUNDO transmite, qué valores presenta como buenos y qué comportamientos normaliza.

En este caso, los aspectos positivos no compensan el trasfondo oscuro y las propuestas espirituales y morales que contiene.

Mi recomendación para las familias católicas es clara: DESACONSEJO ver Wildwood, y mucho menos llevar a los niños a verla. No os dejéis engañar por su apariencia de película de animación infantil. No todo lo que está animado está pensado para los niños, ni todo lo que parece un cuento transmite una visión inocente de la realidad.